Mi dosis de personalidad

Hay por estos días una iniciativa por parte del ejecutivo para penalizar la dosis mínima de consumo personal de drogas. Desde 1994 en Colombia todas las personas tienen derecho a portar y/o consumir una dosis mínima: un gramo de cocaína, cinco de hachís y veinte de marihuana. Esto se permitió con la idea del derecho a la libre expresión de la personalidad que nuestra Constitución defiende.
Pero ahora el Presidente y sus aliados políticos pretenden no sólo penalizarla sino darle tratamiento de enfermos a quiénes consuman. Según Andrés Felipe Arias "Uribito" para enfrentar al problema se va a ir "pedagogía o educación hasta las sanciones terapéuticas, en las que sí podría haber una limitación al derecho a la libertad en instituciones adaptadas para eso". En otras palabras a encerrar a todos los enfermos que consumen drogas. Facilísimo. Que los encierren a todos y así se resuelve el problema.
Pues resulta que no es tan sencillo. Para empezar porque no todo el que consume drogas es un adicto ni tiene problemas con su consumo de estas sustancias. Pero digamos, tan sólo para seguir la lógica uribista por un momento, que si están enfermos. La cura de esta enfermedad no es a la fuerza. No es como darle quimioterapia a un enfermo de cáncer, donde quiéralo o no le va a servir (aunque más de un médico diría que gran parte de la recuperación de cualquier enfermedad esta en la voluntad del paciente). Un adicto sólo tiene un chance de recuperarse si éste lo desea. En los grupos de adictos estilo Alcohólicos Anónimos, el primer paso es reconocer que se es impotente ante el alcohol o las drogas. Entonces encarcelar a todo el que consume drogas no va a resolver ningún problema.
Y ahí viene el otro asunto que a mí no me queda claro. ¿Cuáles son estas instituciones adaptadas para tratar con todos los enfermos? ¿De dónde van a salir a los médicos, psicólogos, psiquiatras y demás que los van a tratar? Porque si la idea es tratar a todo el que consume como enfermo pues el que lo debe curar no es un guardia del Inpec. Cualquiera que haya sido adicto o haya tenido un adicto en la familia sabe perfectamente que las instituciones de rehabilitación son increíblemente costosas, entonces quién va a asumir esos costos? El estado? las familias? Mis impuestos?
Solo hay un punto de la entrevista donde creo que Uribito tiene un buen punto: "Cada kilogramo de cocaína destruye cuatro hectáreas de bosque natural en nuestro país. Eso equivale a ocho canchas de fútbol. Cada kilogramo de cocaína implica muerte, implica terrorismo, implica flujo de caja para los criminales". Evidentemente cada vez que alguien consume drogas, en el país que sea se esta apoyando la guerra en Colombia. Debo aceptar que esa es una de mis razones para no consumir cocaína (esa y que me da miedo, y que creo que es peligrosa y que he visto el daño que puede llegar a hacer... pero esas son mis razones y no por eso rechazo a quienes consumen cocaína).
Sin embargo, la solución del problema no esta en criminalizar a quienes la consumen. Encerrarlos en las ya atestadas cárceles colombianas. Dándoles el mismo trato que a los asesinos y violadores (ojo... no el mismo trato que a los paramilitares quiénes si están felices, libres e impunes). Desde mi perspectiva, la solución es la educación. Una educación que fomente la tolerancia, los espacios de expresión y la aceptación de las personas. Entre más conocimiento se tenga sobre lo que pueden producir las drogas en términos físicos, emocionales y sociales, seguramente habrá una disminución en el consumo.
Pero esta no es la perspectiva del gobierno, que parece ver las cosas en blanco y negro. Y en realidad me da miedo. Es una actitud totalmente paternalista por parte del estado asumir el rol de "protector" de los ciudadanos. Y me parece que si se llega a aprobar la propuesta, se abre la puerta para permitirle al gobierno que legisle sobre otros asuntos privados. Hay estudios que dicen que los tatuajes hacen daño en el cuerpo, entonces por qué no prohibirlos? y de una vez prohibamos fumar, tomar alcohol y pintarse estrellitas en la mano (la tinta tiene que ser mala para la piel). Y si el argumento es que el consumo de drogas no sólo le hace daño a la persona sino a la sociedad pues prohibamos el alcohol y el cigarrillo. Los borrachos se suben en el carro, manejan y pueden matar a alguien, y cada vez que alguien fuma al lado mío me aumenta el riesgo de cáncer. Pero entonces las licoreras y las tabacaleras no estarían contentas y el gobierno no se va a enfrentar a tan poderosos sectores, cierto?
Ante esta iniciativa política un grupo de personas tuvo la maravillosa idea de salir a protestar de manera pacífica. El grupo llamado "Porte su dosis de personalidad" buscaba apoyar el derecho de todas las personas de elegir "si consume drogas sin convertirse en un criminal". Mostrando que hay muchas posibilidades de consumo para disfrutar la vida: "juegos, música, libros, arte, prensa, drogas". Y ahí se fueron todos a marchar en tres ciudades, en un acto que buscaba fomentar la tolerancia.
Yo no pude ir porque estoy en México, así que uso este espacio como mi propia dosis de personalidad, porque además del chocolate, el cine, el ocasional porro y la ginebra, para mí la escritura es mi forma de disfrutar la vida. Y creo tanto en el derecho de la libre personalidad como en el de expresión, como elementos claves para la consolidación de la democracia.
Pero ahora el Presidente y sus aliados políticos pretenden no sólo penalizarla sino darle tratamiento de enfermos a quiénes consuman. Según Andrés Felipe Arias "Uribito" para enfrentar al problema se va a ir "pedagogía o educación hasta las sanciones terapéuticas, en las que sí podría haber una limitación al derecho a la libertad en instituciones adaptadas para eso". En otras palabras a encerrar a todos los enfermos que consumen drogas. Facilísimo. Que los encierren a todos y así se resuelve el problema.
Pues resulta que no es tan sencillo. Para empezar porque no todo el que consume drogas es un adicto ni tiene problemas con su consumo de estas sustancias. Pero digamos, tan sólo para seguir la lógica uribista por un momento, que si están enfermos. La cura de esta enfermedad no es a la fuerza. No es como darle quimioterapia a un enfermo de cáncer, donde quiéralo o no le va a servir (aunque más de un médico diría que gran parte de la recuperación de cualquier enfermedad esta en la voluntad del paciente). Un adicto sólo tiene un chance de recuperarse si éste lo desea. En los grupos de adictos estilo Alcohólicos Anónimos, el primer paso es reconocer que se es impotente ante el alcohol o las drogas. Entonces encarcelar a todo el que consume drogas no va a resolver ningún problema.
Y ahí viene el otro asunto que a mí no me queda claro. ¿Cuáles son estas instituciones adaptadas para tratar con todos los enfermos? ¿De dónde van a salir a los médicos, psicólogos, psiquiatras y demás que los van a tratar? Porque si la idea es tratar a todo el que consume como enfermo pues el que lo debe curar no es un guardia del Inpec. Cualquiera que haya sido adicto o haya tenido un adicto en la familia sabe perfectamente que las instituciones de rehabilitación son increíblemente costosas, entonces quién va a asumir esos costos? El estado? las familias? Mis impuestos?
Solo hay un punto de la entrevista donde creo que Uribito tiene un buen punto: "Cada kilogramo de cocaína destruye cuatro hectáreas de bosque natural en nuestro país. Eso equivale a ocho canchas de fútbol. Cada kilogramo de cocaína implica muerte, implica terrorismo, implica flujo de caja para los criminales". Evidentemente cada vez que alguien consume drogas, en el país que sea se esta apoyando la guerra en Colombia. Debo aceptar que esa es una de mis razones para no consumir cocaína (esa y que me da miedo, y que creo que es peligrosa y que he visto el daño que puede llegar a hacer... pero esas son mis razones y no por eso rechazo a quienes consumen cocaína).
Sin embargo, la solución del problema no esta en criminalizar a quienes la consumen. Encerrarlos en las ya atestadas cárceles colombianas. Dándoles el mismo trato que a los asesinos y violadores (ojo... no el mismo trato que a los paramilitares quiénes si están felices, libres e impunes). Desde mi perspectiva, la solución es la educación. Una educación que fomente la tolerancia, los espacios de expresión y la aceptación de las personas. Entre más conocimiento se tenga sobre lo que pueden producir las drogas en términos físicos, emocionales y sociales, seguramente habrá una disminución en el consumo.
Pero esta no es la perspectiva del gobierno, que parece ver las cosas en blanco y negro. Y en realidad me da miedo. Es una actitud totalmente paternalista por parte del estado asumir el rol de "protector" de los ciudadanos. Y me parece que si se llega a aprobar la propuesta, se abre la puerta para permitirle al gobierno que legisle sobre otros asuntos privados. Hay estudios que dicen que los tatuajes hacen daño en el cuerpo, entonces por qué no prohibirlos? y de una vez prohibamos fumar, tomar alcohol y pintarse estrellitas en la mano (la tinta tiene que ser mala para la piel). Y si el argumento es que el consumo de drogas no sólo le hace daño a la persona sino a la sociedad pues prohibamos el alcohol y el cigarrillo. Los borrachos se suben en el carro, manejan y pueden matar a alguien, y cada vez que alguien fuma al lado mío me aumenta el riesgo de cáncer. Pero entonces las licoreras y las tabacaleras no estarían contentas y el gobierno no se va a enfrentar a tan poderosos sectores, cierto?
Ante esta iniciativa política un grupo de personas tuvo la maravillosa idea de salir a protestar de manera pacífica. El grupo llamado "Porte su dosis de personalidad" buscaba apoyar el derecho de todas las personas de elegir "si consume drogas sin convertirse en un criminal". Mostrando que hay muchas posibilidades de consumo para disfrutar la vida: "juegos, música, libros, arte, prensa, drogas". Y ahí se fueron todos a marchar en tres ciudades, en un acto que buscaba fomentar la tolerancia.
Yo no pude ir porque estoy en México, así que uso este espacio como mi propia dosis de personalidad, porque además del chocolate, el cine, el ocasional porro y la ginebra, para mí la escritura es mi forma de disfrutar la vida. Y creo tanto en el derecho de la libre personalidad como en el de expresión, como elementos claves para la consolidación de la democracia.
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Quiero expresar mi admiración a Daniel Pacheco, ex compañero de estudios y uno de los precursores de la iniciativa, quién valientemente en su columna de El Espectador aceptó ser consumidor de marihuana.
Para ver la entrevista completa a Uribito y su debate con Carlos Gaviria:
http://www.elespectador.com/impreso/politica/articuloimpreso130840-dosis-minima-error-o-acierto
Para ver la entrevista completa a Uribito y su debate con Carlos Gaviria:
http://www.elespectador.com/impreso/politica/articuloimpreso130840-dosis-minima-error-o-acierto



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